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Leyendo: Crítica THE SMASHING MACHINE
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Crítica THE SMASHING MACHINE
Críticas

Crítica THE SMASHING MACHINE

Manuel Rivero
Última actualización: 09/05/2026 18:51
Manuel Rivero
Manuel Rivero
PorManuel Rivero
Cinéfilo de vocación, crítico por afición. Una película es buena si consigue lo que pretende.
Publicado: 03/05/2026
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Mark Kerr fue uno de los combatientes más temibles de los primeros años del MMA: un luchador amateur de élite reconvertido en máquina de guerra en la jaula, y también un hombre que se desmoronaba en silencio fuera de ella. Su historia tiene todo lo necesario para una gran película, la violencia, la adicción, el amor destructivo, la gloria efímera. Lo que Benny Safdie entrega con THE SMASHING MACHINE es, lamentablemente, todo lo contrario a grande.

Contents
La máquina que no arrancaUna historia que nunca termina de comenzarJohnson contra sus propios fantasmasUna cámara sin pulsoEl peso de los referentes no invocadosSafdie en solitario: la mitad del talentoUna oportunidad perdida

La máquina que no arranca

THE SMASHING MACHINE llegó con un peso enorme sobre los hombros: se trata del primer proyecto en solitario de Benny Safdie tras años de trabajo conjunto con su hermano Josh bajo el sello de los hermanos Safdie, el dúo responsable de obras de nervio y tensión como Good Time y Uncut Gems. La expectativa, por tanto, era doble: ver cómo Benny se sostenía sin el otro pilar del equipo, y comprobar si Dwayne Johnson, el hombre que lleva una década atrapado en franquicias de acción vacías, podía por fin demostrar su valía como actor dramático serio. Ninguna de las dos apuestas terminó de pagarse.

La película se estrenó con una recepción tibia tanto en taquilla como entre la crítica, enterrando de paso las aspiraciones de Johnson a una candidatura al Óscar que el propio proyecto parecía diseñado para perseguir. Producida para HBO Max y con un perfil de distribución más cercano al cine de autor que al blockbuster, THE SMASHING MACHINE apostó por la credibilidad artística y no logró convencer en ninguno de los dos frentes.

Una historia que nunca termina de comenzar

El problema más grave de THE SMASHING MACHINE no es lo que muestra, sino lo que no construye. El guion, también firmado por Safdie, recorre los altibajos de la carrera de Mark Kerr (Johnson), su relación tormentosa con su novia Dawn (Emily Blunt) y su dependencia a las drogas, pero lo hace con una superficialidad desconcertante. Las escenas se suceden sin que exista una tensión acumulativa entre ellas: cada secuencia parece un episodio aislado que no empuja ninguna narrativa hacia ningún lugar. El resultado es una película que se siente permanentemente a punto de comenzar, como si el espectador estuviera esperando que llegue la verdadera historia mientras los créditos finales se acercan.

Los personajes secundarios son trazos, no personas. Dawn, en manos de Blunt, tiene momentos de genuina intensidad, pero el guion la convierte en una figura ambigua sin profundidad real: amorosa e insidiosa a la vez, sí, pero sin que la película se tome el trabajo de explicar cómo o por qué. El problema no es la actriz, que hace lo que puede con lo que tiene; el problema es que lo que tiene es muy poco.

Johnson contra sus propios fantasmas

Hay una paradoja cruel en el corazón de THE SMASHING MACHINE: su protagonista es la parte que funciona, y aun así la película fracasa. Dwayne Johnson, transformado físicamente gracias al impresionante trabajo de maquillaje y caracterización de Kazu Hiro, resulta genuinamente irreconocible como Kerr. No es un elogio menor tratándose de uno de los rostros más reconocibles del planeta. Pero más allá del aspecto, Johnson demuestra una capacidad dramática que su filmografía habitual ha mantenido enterrada durante años: hay escenas en las que transmite la represión y la inestabilidad de un hombre que se desintegra sin perder la compostura exterior, y eso no es fácil.

El problema es que ese trabajo actoral no encuentra un texto a la altura. Un guion sin estructura sólida es, para un actor, como combatir en el vacío: los golpes no aterrizan en ningún lado. Johnson merece mejor material, y el hecho de que su trabajo aquí sea notable hace más frustrante aún el conjunto.

Una cámara sin pulso

Si hay algo que debería redimir a una película sobre artes marciales mixtas, aunque todo lo demás falle, son las secuencias de combate. El cine de pelea tiene una larga tradición de excelencia técnica, desde el boxeo coreografiado con precisión quirúrgica de Toro Salvaje hasta la caótica energía de cámara en mano de Rocky Balboa. THE SMASHING MACHINE no se acerca a ninguno de esos referentes. Las peleas, fotografiadas por Maceo Bishop, son estáticas, sin ritmo y notablemente aburridas. No hay urgencia visual, no hay construcción de tensión, no hay ese instante en que la cámara y el cuerpo del combatiente parecen moverse como uno solo.

El resto de la fotografía tampoco ayuda. El film tiene una textura visual cercana a la de una producción televisiva de segundo nivel, lo que resulta paradójico en una película que aspira claramente al estatuto de cine de autor. La dirección visual carece de un punto de vista definido: no hay una estética que ancle la película ni que comunique algo sobre el estado mental de su protagonista. La cámara registra sin interpretar, y eso, en el cine, es una omisión grave.

El peso de los referentes no invocados

THE SMASHING MACHINE parece incapaz de decidir qué tipo de película quiere ser. Podría haber sido un relato deportivo clásico sobre los orígenes del MMA, con toda la épica de un deporte que irrumpió en la cultura popular a fuerza de brutalidad y técnica. Podría haber sido una exploración íntima y perturbadora de la autodestrucción, algo en la línea de Toro Salvaje o El luchador. Podría, incluso, haber apostado por una narrativa de redención o por un retrato clínico de la adicción. No es ninguna de esas cosas.

Safdie rechaza la estructura convencional del cine deportivo, lo cual sería una decisión artística legítima si estuviera respaldada por una visión alternativa coherente. Pero la deconstrucción de la fórmula no viene acompañada de nada que la reemplace. El resultado es una película que ha tirado el manual por la ventana y se ha olvidado de escribir uno propio.

Safdie en solitario: la mitad del talento

La trayectoria de los hermanos Safdie como dúo siempre generó la pregunta inevitable: ¿cuánto del talento pertenece a cada uno? Con Josh Safdie ya dirigiendo en solitario y Benny haciendo lo propio con THE SMASHING MACHINE, la respuesta empieza a perfilarse, y no favorece especialmente a Benny. Lo que hacía funcionar al cine de los Safdie, esa tensión sostenida, ese retrato de personajes al borde del precipicio, esa capacidad para hacer que el espectador sienta que la película podría desbordarse en cualquier momento, no aparece aquí. La energía que definía su trabajo conjunto se ha evaporado, y lo que queda es una película que flota sin anclaje.

Es posible que Safdie, acostumbrado a pensar el cine en diálogo con otro creador, todavía no haya encontrado su voz individual. O es posible que esa voz individual simplemente sea más débil. Sea cual sea la respuesta, THE SMASHING MACHINE no es el argumento que necesitaba para convencer al mundo de su autonomía artística.

Una oportunidad perdida

THE SMASHING MACHINE es el tipo de película que duele ver fracasar, no porque sea cercana al éxito, sino porque los ingredientes para lograrlo estaban sobre la mesa. Un protagonista con algo que demostrar actoralmente, una historia de vida con capas suficientes para sostener un largometraje, un director con un apellido que carga con un legado de cine riguroso. Y sin embargo, todo ello se disuelve en una sucesión de escenas inconexas que no construyen nada.

Johnson sale de esta experiencia con su dignidad actoral curiosamente intacta, a pesar del fracaso colectivo del proyecto. Blunt, que tiene el registro y la presencia para protagonizar los mejores dramas de su generación, merece un guion que no la trate como decorado con buenas intenciones. Y el MMA, un deporte con una historia rica y violenta y humana, sigue esperando la película que le haga justicia.

Por ahora, THE SMASHING MACHINE no es esa película.

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ETIQUETADO:Películas de Suspense
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Críticas de cine y reseñas de películas. Más de dos décadas escribiendo críticas de cine con entusiasmo por el séptimo arte.
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