THEY WILL KILL YOU, dirigida por Kirill Sokolov, llega con referencias tan ilustres en sus imágenes que resulta casi imposible no medirla contra ellas, y eso puede ser tanto una virtud como una condena. El problema es que la película lo sabe, y en lugar de usar esas influencias como trampolín, las convierte en muletas.
El diablo está en los detalles de producción
Producción de New Line Cinema y Warner Bros. que encontró su primer público en el festival de SXSW, recorrido habitual para propuestas de género con ambición y presupuesto moderado. Con director de origen ruso conocido por su debut Brawl in Cell Block 99, este es su primer gran encargo dentro del sistema de estudios anglosajón, con Zazie Beetz como protagonista absoluta, acompañada por un reparto que incluye a Patricia Arquette, Heather Graham y Tom Felton. El lanzamiento en salas, cuando tantas propuestas similares van directamente a plataformas, dice algo sobre la confianza del estudio en el potencial comercial del proyecto, aunque también revela cierta fe ciega en que el carisma de su protagonista y la etiqueta de «cine de género con apellido» harán la promoción.
El Virgil, un infierno sin consecuencias
La premisa es, sobre el papel, estimulante. Asia Reaves (nombre tarantinesco donde los haya, toda la cinta lo es, presentado en un rótulo de capítulo propio de la escuela Quentin) responde a un anuncio de empleo en The Virgil, un hotel neoyorquino con décadas de desapariciones a sus espaldas, cerraduras por dentro y ornamentación satánica en la fachada. Nada de esto disuade a Asia, que tiene un motivo poderoso: su hermana María, interpretada por Myah’la, vive en ese edificio. Lo que Asia descubrirá es que los residentes del Virgil, liderados por la administradora Lilith, que Arquette interpreta con distancia calculada, han firmado un pacto con el diablo que los hace inmortales. Literalmente inmortales: los miembros arrancados se regeneran, las cabezas cortadas vuelven a sus lugares, y la violencia más extrema se convierte en un espectáculo sin peso narrativo.
Aquí reside el problema central del guion: la inmortalidad de los villanos, concebida como licencia creativa para el gore desenfrenado, vacía de tensión cada enfrentamiento. Cuando nada tiene consecuencias definitivas, el espectador se desconecta emocionalmente. La secuencia inaugural, el primer choque entre Asia y cuatro atacantes enmascarados, es genuinamente caótica y divertida. Pero cuando el juego se repite sin variación sustancial durante noventa minutos, la saturación se impone.
CINECRÍTICO RECOMIENDA:
They Will Kill You
Dir.: Kirill Sokolov

Se trata de una película que funciona mejor en colectivo, cuando el entusiasmo del público de festival retroalimenta la experiencia y da profundidad a lo que en la soledad del sofá resulta superficial. Vista sin esa comunión, THEY WILL KILL YOU exhibe la escasez de desarrollo de personajes, la monotonía estructural de sus secuencias de acción, la falta de un subtexto que justifique tanta sangre derramada más allá del placer inmediato.
La dirección entre el cómic y la pantalla
Sokolov tiene un ojo interesante para el encuadre heredado de otra de sus referencias indisimuladas: Park Chan-wook. Algunos planos de THEY WILL KILL YOU parecen extraídos directamente de una de sus películas de terror violento, con composiciones que priorizan el impacto visual sobre la fluidez narrativa. Esto funciona en destellos aislados, especialmente cuando el director abraza la bidimensionalidad del encuadre propio del cineasta coreano. El problema surge cuando esa estética fragmentada y encajonada se aplica sin discriminación ni criterio: el resultado es una sucesión de viñetas espectaculares que nunca terminan de construir un relato. La influencia de Sam Raimi en su etapa de Drag Me to Hell, la tercera pata referencial, es palpable en ciertos giros de humor negro y en la energía física de algunas persecuciones, pero Raimi siempre supo calibrar el ritmo entre el caos y la respiración dramática. Sokolov, aquí, acelera sin saber frenar.
Y aunque la cinematografía acompaña esa voluntad de impacto inmediato con la saturación cromática, los contrastes duros, y una paleta que oscila entre el rojo sangre y el dorado demoníaco, se queda también en declaración de intenciones estética, y que con el tiempo resulta tan insistente sobre su vacío como el resto de la película.
Zazie Beetz: la razón para no abandonar la sala
Si THEY WILL KILL YOU tiene un argumento irrefutable a su favor, ese es Zazie Beetz. La actriz se entrega sin reservas a un papel que exige simultáneamente destreza física, credibilidad emocional y una disposición casi suicida para el ridículo glorioso. Ya sea decapitando antagonistas en ropa interior o prendiendo fuego a un hacha por puro sentido del espectáculo, Beetz lo hace con una convicción que transforma incluso los momentos más inverosímiles en algo que merece atención. Lo que resulta más sorprendente es que también sostiene el peso dramático del personaje: la búsqueda de su hermana le confiere a Asia una motivación genuina que Beetz nunca abandona, incluso cuando el guion la olvida. Lleva años siendo una de las actrices más interesantes de su generación, y esta película, con todas sus limitaciones, demuestra que puede cargar una franquicia de acción sobre sus hombros. Al tiempo.
El resto del reparto funciona de manera irregular. Arquette construye a Lilith con el cálculo de saberse en un producto menor. Graham y Felton habitan sus roles de villanos de culto satánico con profesionalidad, sin que el material les conceda espacio para algo memorable.
Un grito sin el eco suficiente
THEY WILL KILL YOU es una película que quiere ser un alarido y termina siendo un grito en el vacío. Tiene momentos de genuina inspiración, una protagonista excepcional y suficiente energía visual para entretener en episodios. Pero carece de la personalidad, la coherencia temática y el control narrativo necesarios para trascender sus influencias. Sokolov muestra que sabe construir un plano y orquestar el caos, pero aún no ha demostrado que sabe construir una película. Para los aficionados al cine de género más indulgentes, y especialmente para quienes quieran ver a Zazie Beetz en modo heroína de acción, ofrece suficiente. Para quienes busquen algo que recuerden más allá de las últimas imágenes de gore, las referencias que la película invoca con tanta insistencia seguirán siendo mejor opción.



