El Más Allá, sexta planta
Hay algo brutalmente honesto en una franquicia de terror que llega a su sexta entrega sin fingir que tiene algo nuevo que decir. INSIDIOUS: OUT OF THE FURTHER no engaña a nadie: es producto manufacturado, calculado para satisfacer el mínimo vital de quienes ya compraron su entrada antes de leer una sola reseña. Sin embargo, cuando una saga alarga indefinidamente su existencia, como sucede con Scream o Saw, se torna en algo que puede resultar interesante: el donoso escrutinio de las modas imperantes del género.
Terror hereditario
La franquicia Insidious, nacida en 2010 bajo el sello de Blumhouse Productions con la firma de la pareja de amigos James Wan y Leigh Whannell, construyó su mitología alrededor de una idea tan perturbadora como elástica: el alma puede abandonar el cuerpo dormido y perderse en el Further, un Más Allá poblado de demonios y almas en pena. En este sexto título, los Lamberts, familia fundacional de la saga, apenas reciben una mención de cortesía porque la historia les pertenece a Gemma (Amelia Eve), higienista dental atormentada, y a su hija Maya (Island Austin), testigo de una herencia psíquica.
Al frente de la dirección se encuentra Jacob Chase, quién se ganó la confianza de los productores tras proponer un original punto de vista sobre la saga que permitiera cierto reinicio. El nuevo villano del Further es Cyrus Lam (Sam Spruell), líder de un culto a la muerte de los Acólitos, cuya estética cruza a los miembros de la banda de Marilyn Manson con una secta satánica.
Una drama que no convence
El argumento de INSIDIOUS: OUT OF THE FURTHER es la del trauma intergeneracional femenino, y con él comienza el desfile de adscripciones al canon vigente: Ingrid (Laura Gordon), madre de Gemma, se suicida en un prólogo perturbador y años después, Gemma empieza a reproducir comportamientos similares frente a su hija. Es el punto de partida que el horror psicológico contemporáneo ha explotado recientemente en Hereditary o The Babadook.
La cuota multicultural se cumple en el guion de Manette Rossen con los personajes de apoyo, entre ellos el policía comprensivo Nick (Brandon Perea) y la médium tatuadora Clare (Maisie Richardson-Sellers), sin aportar nada más que mecánica narrativa. La relación entre Gemma y Maya, madre e hija, que debería ser el corazón dramático de la película, nunca termina de latir con convicción, haciendo perder intensidad a todo lo que sucede.
Las referencias al canon del momento
Aunque la mayoría de sus escenas, especialmente a partir del tercer acto, son material de derribo del género, mil veces vistas, que explotan la escasez de fuentes de luz o la acumulación de truculencias, hay al menos dos genuinamente logradas y disfrutables en el dolor que consiguen: una es la persecución entre cojines de sofá, una variante de la exploración de los espacios vacíos y cerrados popularizados por los vídeos virales que fraguaron Backrooms; la otra es la que sucede en la sala del dentista, que contiene probablemente los mejores planos de la película, y que es una estimulante revisión de la imaginería bucal de It. Como dije, a menudo la longevidad de estas sagas las convierten en repaso de la exploración del género en sus nuevas expresiones.
Lamentablemente, estas estimulantes escenas no perduran y se mezclan con otras de dudoso talento o encaje narrativo, como un gag visual protagonizado por Cyrus y el perro del vecino; o en la que Clare utiliza pomelos tatuados con las caras de los personajes para explicar su plan. Si bien es cierto que la propuesta del director que gustó a los productores para esta entrega, que al Más allá no sólo se pueda ir en espíritu, puede ser difícil de seguir, el artefacto de la guionista para explicarlo es algo ingenuo.
Cuando la franquicia supera al film
Esta sexta entrega confirma que INSIDIOUS: OUT OF THE FURTHER se inscribe en el modelo de producción que Blumhouse ha perfeccionado hasta la eficiencia clínica con gran éxito: presupuestos muy moderados, retornos seguros, riesgo creativo justo para no decepcionar. Con esa receta la saga ya lleva más de 700 millones de dólares recaudados, lo que hace que cada nueva entrega sea, desde una perspectiva puramente financiera, una apuesta razonable. Y por eso continua.
Reiniciar la saga con personajes nuevos en lugar de con los Lamberts, que interpretaban actores de caché elevado, permite abrir la franquicia a nuevas audiencias sin el bagaje acumulado de la cinco películas anteriores, para lo que cuentan con la siempre estimable presencia de la actriz Lin Shaye interpretando a la médium Elise Rainier en todas ellas. Sin embargo, esa apertura exige un trabajo de construcción de personajes que aquí quizá no se ha conseguido con el rigor necesario como para anidar nuevos capítulos sobre ellos. Si sus creadores han logrado cruzar o no ese Más Allá lo sabremos en un par de años.



